Todos sabemos que en los primeros años de vida, el cerebro humano atraviesa una etapa de máxima plasticidad neuronal, lo que lo convierte en el momento más favorable para la adquisición de lenguas extranjeras. Esta plasticidad permite a los niños asimilar sonidos, estructuras gramaticales y vocabulario de forma natural, casi inconsciente, a través de la exposición y la interacción significativa con el lenguaje.
En Cabás apostamos por actividades que combinan lenguaje y movimiento (como juegos de acción, canciones con gestos, dramatizaciones o rutinas físicas guiadas en inglés), ya que activan simultáneamente las áreas motoras y lingüísticas del cerebro, generando una codificación más profunda del contenido, lo que refuerza la comprensión y retención del nuevo idioma.