Antes de lanzarse a nadar como un pez, los pequeños deben aprender algo fundamental: sentirse seguros y cómodos en el agua. 🌊
En las primeras clases, el objetivo no es la técnica, sino la familiarización con el medio acuático.
✨ Aprender a mojarse la cara y soplar burbujas.
✨ Flotar boca arriba.
✨ Perder el miedo a sumergir la cabeza.
✨ Confiar en su profesor y en sí mismos.
Cuando un niño se siente tranquilo y disfruta del agua, el aprendizaje técnico (como el pateo o la respiración) llega de forma natural. La seguridad y la confianza son la base de todo buen nadador. 💙