Hoy en día es por todos conocida la importancia de trabajar la inteligencia emocional, desde edades tempranas, para que nuestros niños se conviertan en personas plenamente desarrolladas.

Este trabajo empieza ya desde bebés pues debemos ofrecerles seguridad y cariño para fomentar un desarrollo emocional armónico, estableciendo vínculos afectivos entre el bebé y los miembros del equipo y ayudándoles en su primera separación de su figura de apego (la mamá).

En torno a los dos años son muchos los objetivos que nos proponemos para establecer una inteligencia emocional positiva en nuestros niños:

  • Promover que manifiesten sus emociones tanto positivas como negativas, verbalizarlas les ayuda a entenderlas y a aprender a gestionarlas.
  • Fomentar que se sientan orgullosos de sus logros.
  • Favorecer las relaciones de juego con sus iguales.
  • Ayudarles a construir una imagen positiva de si mismos.
  • Y un largo etcétera.