En Cabás sabemos que mindfulness es una herramienta muy útil para trabajar en la escuela, ya que cuando los niños se sienten más conectados y conscientes de sus cualidades y aprenden a aceptar quienes son, se relacionan mejor con el aprendizaje y su rendimiento mejora. Uno de los principales beneficios de la práctica con niños es la mejora en la capacidad de atención y concentración, herramientas fundamentales en el ámbito escolar, emocional y social.
Por medio de esta práctica y de la iniciación a la meditación, los niños desarrollan una atención constante y flexible capaz de adaptarse a diferentes tipos de actividades.

Cuando se sienten cansados, hambrientos, enfermos, temerosos o alterados su tolerancia se reduce. En la escuela les enseñamos a dirigir la atención hacia las sensaciones que experimentan, en vez de centrarse en lo que provoca su malestar. De esta forma aprenden a reconocer cuándo sus pensamientos y emociones están empezando a tomar el mando. Las dinámicas de mindfulness les enseñan el modo de aquietarse y concentrarse en la respiración para modificar el estado de su mente y de su cuerpo.

Durante este curso hemos realizado prácticas para:

1. Mejorar la atención y la concentración: Una de las primeras prácticas para empezar a trabajar la atención plena es la presentación de la postura de «Mente atenta» y de meditación.
2. Conocernos a nosotros mismos y a los otros.
3. Aprender a fijar su atención en la respiración y la meditación.
4. Descubrir la quietud y la calma. Para alcanzar la auto regulación. Con la meditación guiada la ranita, aprenden a ser pacientes, a relajarse y mantenerse en calma. Cuando los niños se concentran en el momento presente, sus mentes tienden a aquietarse lo que les permite percibir lo que está sucediendo lo que les permite redefinir su forma de actuar en cada situación.
5. Acompañar nuestras emociones y potenciar la amabilidad con nosotros mismos y los demás.

Los juegos de mindfulness nos conceden una oportunidad única de enseñar y aprender de forma conjunta ya que:

• Son una forma de liberar el exceso de energía y les brindan la oportunidad de relajarse, favoreciendo el equilibrio emocional.
• Les permite establecer la conexión entre lo que piensan y lo que sienten.
• Les enseña a tener una actitud más receptiva frente a otros puntos de vista y fomenta un espíritu de curiosidad que les permite sentirse cómodos con el hecho de no tener todas las respuestas, sintiéndose más seguros para extraer conclusiones y participar de la experiencias de aprendizaje con una mente abierta.

Por todo ello en Cabás incluimos en nuestro proyecto educativo esta práctica tan enriquecedora para los alumnos.