Esta semana la dedicamos al esfuerzo, un gran valor que influirá, entre otros, en la inteligencia emocional de nuestros niños. El esfuerzo es una capacidad que actualmente suele quedar olvidada, siendo una herramienta muy útil para el futuro de los niños. La preocupación por no presionar demasiado, hace que tendamos a ponérselo demasiado fácil y a evitar la frustración, pero nos olvidamos de educarles para que aprendan a superarse mediante su esfuerzo.

El esfuerzo a la hora de enfrentarse a los problemas y de conseguir objetivos, da a los niños muchas satisfacciones, les hace sentir más seguros y capaces de conseguir todo lo que se propongan y les convertirá en adultos fuertes, seguros de sí mismos y con capacidad de supervivencia.

Desde la escuela tratamos de motivarles y apoyarles en el camino, permitirles que hagan las cosas por sí mismos, que se enfrenten a los desafíos, que persigan sus metas. Les educamos para que se esfuercen, dentro de sus posibilidades y capacidades, siendo conscientes de sus límites, para enseñarles a superarse y a afrontar los fracasos. Incentivamos que se esfuercen en cada tarea y les animamos a ser perseverantes.

Sino enseñamos a los niños/as a desarrollar su capacidad de esfuerzo:

  • No sabrán afrontar las dificultades cuando surjan.
  • Con frecuencia, abandonarán sus metas cada vez que se encuentren con una dificultad, en lugar de buscar el modo de solucionarlo.
  • Pueden experimentar temor a intentarlo y frustración ante los fracasos.
  • No confiarán en sus capacidades. Como consecuencia, desarrollarán baja autoestima, poca confianza e inseguridad.

Pautas para incentivar en el esfuerzo:

  • Dejar que hagan las cosas por sí solos.
  • Cuando tengan una dificultad, en lugar de hacerlo por ellos, debemos escucharles, servirles de apoyo y explicarles cómo pueden hacerlo; pero debemos dejar que sean ellos los que lo resuelvan.
  • Elogiar su esfuerzo y sus logros. Si les damos directrices podrán saber qué se espera exactamente de su actitud y además se sentirán bien consigo mismo y con lo que consigan con su esfuerzo.
  • No presionar, establecer metas que supongan un reto, pero que sean asequibles para ellos y dejarles el tiempo que necesitan para lograrlo.
  • Cuando se esfuercen y no lo consigan, debemos explicarles que su esfuerzo ha sido positivo, pero que a veces necesitamos más tiempo para lograrlo y animarles para que continúen esforzándose.
  • Educar con nuestro ejemplo.
  • Dar alternativas para que sean capaces de escoger la mejor a la hora de esforzarse.